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La escucha

En Sant Mat hay un dicho que dice: ‘Seva es lo que se nos pide que hagamos.’ No necesariamente lo que queremos hacer, ni lo que nos gustaría hacer, sino simplemente lo que se nos pide. Y para hacerlo con éxito, primero debemos escuchar – escuchar con mucha atención – qué es exactamente lo que se nos pide.

Esta charla gira en torno a la importancia de ser capaz de escuchar, y de escuchar bien. ‘Escuchar’ es una palabra que usan los místicos habitualmente cuando se dirigen a sus discípulos. En muchas ocasiones, respondiendo a preguntas, Huzur Maharaj Charan Singh decía: “Escucha lo que voy a comentarte” y Baba Jaimal Singh Ji, carta tras carta, aconsejó a su querido discípulo Baba Sawan Singh que escuchara el Shabad-dhun cada día, y que lo hiciese con atención.

Todos los grandes místicos dan este consejo de escuchar, tanto en el mundo exterior como en el mundo espiritual interior. Nos aconsejan sobre la necesidad de convertirnos en buenos oyentes.

Los diccionarios definen el verbo ‘escuchar:’ como “atender para oír; prestar atención, estar atento, estar receptivo.” También como: “Esperar atentamente un sonido, percibir un sonido, estar atentos a un sonido con el propósito de oírlo.”

Hay una diferencia entre oír y escuchar. Oír es “la facultad o el sentido mediante el cual se perciben los sonidos.” Es un acto pasivo. Es lo que ocurre cuando las ondas de sonido alcanzan nuestros tímpanos y se procesan como estímulos auditivos. Podemos oír los sonidos que ocurren alrededor y que están a nuestro alcance. Por lo tanto, podemos decir que oír es un acto inconsciente.

Escuchar, sin embargo, es algo activo, un acto deliberado y consciente; es lo que hacemos cuando tratamos de oír un sonido específico, o lo que hacemos a continuación de percibir el sonido – poniendo realmente nuestra atención en lo que estamos oyendo. Si únicamente oímos algo sin escucharlo, puede pasar desapercibido con facilidad y olvidarse rápidamente. Sin embargo, la escucha requiere concentración, atención enfocada. Es una actividad intencionada que busca un resultado concreto, que consiste en escuchar algo específico con claridad y atención.

Vamos, por tanto, a tratar el acto de escuchar, tanto en nuestra vida cotidiana, como en la relación con el maestro y el Shabad.

Escuchar en el día a día:
Desde que nacemos, el proceso de aprendizaje del lenguaje se produce a través de la capacidad de oír, escuchar e imitar. Mucho antes de que aprendamos a leer, aprendemos a hablar y a comunicarnos, y lo hacemos gracias a lo que hemos escuchado, sobre todo a nuestros padres y familiares.

Luego, cuando vamos al colegio, el éxito del aprendizaje depende en gran medida de nuestra habilidad de escuchar con atención a los profesores. Estos, en todos los niveles educativos, desde preescolar hasta la universidad, pasan mucho tiempo hablando con sus alumnos. Si el niño no escucha con propiedad, a menudo el profesor acaba preguntándole: ‘¿Estás escuchando?’ o ‘¿Qué acabo de decir?’ A lo que el alumno responde a veces: ‘¿Qué ha dicho?’ o ‘Lo siento mucho, ¿puede repetirlo?’ Cuando éramos niños, a menudo no nos dábamos cuenta de lo que nos decían, porque no prestábamos atención.

¿Y qué podemos decir acerca de escuchar a nuestros familiares y amigos? Con frecuencia, muchos de nosotros no escuchamos bien a nuestras amistades y allegados, y prestamos muy poca atención a las personas que tenemos cerca. Si tomáramos la determinación de escucharles con toda atención, sin interrumpirlos y dejándoles hablar, les demostraríamos mucho más amor que siendo nosotros los que les habláramos durante horas. Todo lo que tenemos que hacer es aprender a escuchar.

En las sesiones de preguntas y respuestas es frecuente que cuando los jóvenes le piden consejo a Baba Ji, él les diga que escuchen a sus padres, que son ellos los que velan de corazón por los intereses de sus hijos. Así que, de la misma manera, nosotros deberíamos escuchar a Baba Ji, ya que él nos desea lo mejor, de todo corazón.

También en el trabajo es evidente que necesitamos escuchar a nuestro jefe, para saber lo que se espera de nosotros, al igual que a nuestros compañeros de trabajo y a los clientes; pero una vez más esto es algo que la mayoría de nosotros no hacemos como es debido. Casi siempre estamos más dispuestos a hablar que a escuchar, lo cual conduce a una falta de comunicación.

Y si nos fijamos en la moderna tecnología de hoy en día, comprobamos que una buena comunicación es incluso más difícil de mantener. Con el uso de los teléfonos móviles, reproductores digitales, tabletas, etc., es aún más fácil ‘perder totalmente el hilo’ de una clase, una reunión o del tiempo que pasamos con la familia o los amigos. Mientras nos están hablando, nos dedicamos a enviar mensajes, leer el correo electrónico o navegar por Internet, googleando o actualizando nuestra página de Facebook – sin prestarles atención alguna y, mucho menos, escucharles de verdad.

A toda esta abundante y variada actividad que concierne a la tecnología moderna se le denomina ‘multitarea,’ que en realidad conduce a una atención dispersa, con periodos más cortos de escucha, y a una escasa capacidad de retener información. La manera más efectiva de aprender es escuchar con atención, y si conscientemente lo practicamos, mejoraremos nuestra capacidad de escuchar y, en consecuencia, de entender y absorber lo que estamos oyendo.

Escuchar al maestro como parte de la vida espiritual:
En Sant Mat, para muchos de nosotros el acto de escuchar comienza cuando, por primera vez, oímos hablar acerca de las enseñanzas de los santos. Escuchamos historias y conversamos con otros satsanguis sobre las enseñanzas de Sant Mat. Asistimos a los satsangs impartidos por el maestro, o por un orador asignado a tal efecto, quien comenta acerca de la filosofía de Sant Mat, dándonos coraje para entender y vivir nuestras vidas de acuerdo con estas enseñanzas.

Los maestros del Shabad nos dicen que nos corresponde a nosotros – por nuestro bien – escuchar con atención lo que se nos dice en el satsang. No existe alternativa para el consejo, la sabiduría y la guía de un místico. Las palabras del maestro tienen un poder transformador – si las escuchamos bien y las aplicamos a nuestra vida cotidiana. Tenemos la riqueza de los libros de Sant Mat, el satsang, las grabaciones para escuchar y la oportunidad de realizar seva (servicio) al maestro. Tenemos un profesor vivo con el que poder hablar y obtener consejo y respuesta. Solo tenemos que aprovechar la oportunidad de escucharle con sinceridad y luego seguir su consejo incondicionalmente.

Baba Ji nos ha dicho que aunque le pedimos consejo con frecuencia, realmente no escuchamos su respuesta ni solemos seguir sus instrucciones – por lo que, entonces, se pregunta: ¿qué sentido tiene pedirlo?

Maharaj Jagat Singh solía decir en satsang que somos como aquella persona que se sentía mal y acudió al médico para que le recetara unas medicinas. Y acto seguido, después de comprarlas, se las llevó a casa y las guardó en un estante de un armario trastero. La mayoría de nosotros, después de conseguir la medicina (la meditación), andamos simplemente quejándonos de nuestra enfermedad con el primero que nos encontramos.

En Sar Bachan en prosa, Soami Ji Maharaj dice:

La sola lectura y memorización del bani (enseñanzas) de los santos no te proporcionará beneficio alguno hasta que las enseñanzas no se conviertan en acciones. Haz de los bachans (discursos) que escuchas, la pauta de tu vida; de lo contrario, lo que escuchas y entiendes será inútil.1

Soami Ji nos está diciendo que escuchemos con profunda atención lo que el maestro nos dice, que sigamos sus instrucciones, que reflexionemos sobre ello y lo pongamos en práctica. La simple lectura no será de mucha ayuda si no la interiorizamos, ya que, como dice Baba Ji, este es un sendero de acción, disciplina y obediencia.

El ejemplo perfecto de esto es Huzur Maharaj Ji, quien siempre seguía los consejos del Gran Maestro (Maharaj Sawan Singh). Él decía que cuando el Gran Maestro hablaba, escuchaba lo que exponía y seguía sus instrucciones. Así es como Huzur enfocó su vida: escuchó las instrucciones y consejos del Gran Maestro en cada aspecto de su vida – cuestiones familiares, actividades escolares, carrera y actividades de seva.

Paul Tillich (1886–1965), un teólogo americano de origen alemán que escribió acerca del misticismo cristiano, dijo: “El primer deber en el amor es escuchar.” Si queremos demostrar nuestro amor por el maestro, lo primero es escuchar lo que nos ha pedido que hagamos y meditar, simplemente atender a la meditación todos los días. Tan solo este acto demostrará nuestro amor por el maestro.

Huzur recordaba sus años de juventud con el Gran Maestro, diciendo: “Las cosas mundanas… siempre hablábamos todo con él. En realidad, no hablábamos – escuchábamos. Recibíamos órdenes y las obedecíamos; no había nada que aclarar. Para todo lo demás, guardábamos silencio.”2

Guardar silencio significa quedarse callado, y es curioso que en inglés las palabras ‘silent’ (silencio) y ‘listen’ (escuchar) contengan las mismas letras. Tener la capacidad de guardar silencio y simplemente escuchar es una cualidad poco común en este mundo, donde se anima a todos a decir lo que piensan sin importar las consecuencias ni a quiénes se podría herir.

Hay un dicho:

Cuando hablamos, no escuchamos.
Cuando escuchamos de verdad, aprendemos.
Cuando aprendemos, mejoramos.

Sin embargo, Baba Ji a menudo nos dice que somos muy buenos haciendo preguntas, pero no lo somos tanto escuchando las respuestas.

Si observamos a Baba Ji cuando responde a preguntas o cuando habla con alguien, se nota que pone toda su atención en el interlocutor, escuchando plenamente lo que le está preguntando. No se distrae con nada de alrededor, se centra en la persona, mirándole fijamente. Deja que hable, no interrumpe, deja que termine – y es luego cuando toma su turno de palabra. Es como si, en ese preciso instante, nadie más existiera, tan solo el maestro y quien pregunta.

Por tanto, si siguiésemos el ejemplo del maestro, primero le escucharíamos y, entonces, entre nosotros, sin juicios de valor, sin ira y sin intentar ofendernos, estaríamos de hecho practicando la tolerancia y el respeto mutuo. Una de las formas más sinceras de mostrar respeto a alguien es precisamente escuchando lo que tiene que decir sin interrupción, tal y como lo hace Baba Ji.

La escucha en nuestra práctica espiritual – la meditación
Cuando recibimos el Nam, se nos explican todos los detalles del modo de vida de Sant Mat. Se nos enseña cómo practicar el simran (repetición), el dhyan (contemplación) y el bhajan (la escucha de la corriente del sonido). Así que el bhajan es el acto de escuchar – en el sentido espiritual.

Los místicos explican que el alma posee la facultad de ver (nirat), así como la facultad de oír (surat), de escuchar. Todos los místicos del Shabad enseñan a sus discípulos a escuchar el Shabad, escucharlo y sumergirse en él.

La verdadera esencia de la práctica espiritual, de la meditación, es ‘la escucha’ – escuchar el Shabad, el sonido espiritual, el Dhun que los místicos nos recuerdan que creó y sostiene todo. Es escuchar el Shabad con la atención concentrada lo que constituye la autopista real hacia la salvación del alma.

En el libro Meditación viva podemos leer:

Cada vez que nos sentamos, aunque tan solo sea por quince minutos, debemos crear el hábito de volvernos receptivos al sonido del Shabad-dhun, dándole un tiempo al bhajan. Aunque no escuchemos nada, debemos desarrollar el hábito de estar receptivos a lo que sea que haya en nuestro interior. Incluso si lo que hay es solo silencio, debemos prestarle atención. Ese silencio descansará nuestra mente y calmará las ondas de pensamientos. De ese silencio, el Sonido, o Shabad-dhun, se hará audible. Si no practicamos el estar receptivos, ¿cómo escucharemos el Shabad? Si no llegamos a ser receptivos, ¿cómo obtendremos algún día todo el beneficio de nuestra meditación?3

El Gran Maestro escribió a un discípulo:

Deseo inculcarte la absoluta necesidad de la continua repetición de las palabras sagradas que se te enseñaron en el momento de la iniciación, y de escuchar constantemente la corriente del sonido. Es esta práctica, realizada con regularidad, con amor y devoción, la que puede darte la salvación.4

En Dera, desde los años sesenta hasta principios de los noventa, el profesor Bhatnagar, discípulo del Gran Maestro, impartió satsang. Solía decir que somos estudiantes que obtenemos suspensos o muy deficientes, pero que deberíamos escuchar a los maestros y aunque sea sentarnos todos los días – consiguiendo así un buen registro de asistencia. Afirmaba que puede que sea esto lo único que tengamos, pero que sería suficiente para llevarnos de vuelta a casa y evitar que regresemos aquí.

El Gran Maestro, además, escribió:

También preguntas por el método que elaboré por mí mismo en mis primeras experiencias. Tengo que decir al respecto que nunca desarrollé ningún método por mí mismo. Recibí las instrucciones de mi propio gurú, quien me dio el método exacto.5

En otras palabras, él escuchó a su maestro.

En otra carta del libro Cartas espirituales, Baba Jaimal Singh le dice a Baba Sawan Singh: “Ya sea durante una o dos horas, o durante quince minutos, o diez o cinco, sea cual sea el tiempo libre que tengas, debes escuchar el Shabad-dhun regularmente.”6

Una vez más vemos que la cuestión es escuchar el consejo del maestro y a continuación seguir sus instrucciones, es decir, realizar la práctica. No siempre es fácil hacerlo, pero siempre es posible.

Así que en definitiva y como resumen: Acabamos de tratar brevemente sobre las ventajas y la necesidad de convertirnos en buenos oyentes en nuestra vida cotidiana, cuando nos relacionamos con el resto de la gente; de escuchar los consejos del maestro y actuar en consecuencia, lo cual sería la verdadera expresión de nuestro amor por él; y de intentar escuchar el Shabad con regularidad, durante la práctica interior de nuestra vida de Sant Mat.

Baba Ji menciona con frecuencia que todo consiste en tener la atención concentrada y pensar con claridad sobre nuestra situación – por qué estamos aquí, por qué estamos siguiendo este sendero – y actuar en consecuencia. A medida que maduremos espiritualmente, conseguiremos ser buenos oyentes, como los maestros. Y si hacemos esto en nuestras vidas, a la par que nos concentramos en el maestro, nos convertiremos en mejores seres humanos, mejores oyentes del Shabad, mejores amantes del maestro, mejores devotos del Señor.

En el Sar Bachan en verso, Soami Ji ofrece una conversación entre el alma y el Señor (Radha Soami). El alma hace diversas preguntas, y luego, al final de la conversación, el Señor responde al alma con sencillez:

Querido surat, ya va siendo hora de que escuches mi consejo –
  elévate y escucha el Shabad de Sunn.
Escuchando continuamente la melodía del Shabad,
  alcanzarás mi país, mi hogar.
  Así te haré de mi condición.7


  1. Soami Ji Maharaj, Sar Bachan Prose, 11th ed., p.57, #23
  2. Legacy of Love, Radha Soami Satsang Beas., p.18
  3. Hector Esponda Dubin, Meditación viva, p. 119.
  4. Maharaj Sawan Singh, Joyas espirituales, carta 85
  5. Joyas espirituales, carta 154
  6. Baba Jaimal Singh, Cartas espirituales, carta 2
  7. Soami Ji Maharaj, Sar Bachan Poetry, 1st ed., p.273