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Busca un Gurú Verdadero

En Sar Bachan, Soami Ji escribe:

Busca un Gurú verdadero, mi querido amigo-
  pues él es una joya excepcional en el mundo.
El Gurú verdadero se manifiesta
  ante aquellos sobre los que derrama su gracia. …
Déjame decirte todo lo que necesitas saber
  para que puedas reconocer al Gurú verdadero,
  aquel que está teñido del color del Shabad.
Abre los ojos, lo verás cerca.
¿Qué más puedo decir?
Te he revelado todo el secreto.
¡Querido, a partir de ahora depende de tu destino!
Si no obras sobre lo que te acabo de decir,
  seguirás vagando de una especie a otra.
Radha Soami ha dicho todo lo necesario,
  y lo ha hecho extensamente.1

Busca un gurú verdadero, mi querido amigo -
  pues él es una joya excepcional en el mundo.

Los Santos, cuando intentan decirnos algo que va más allá de nuestra experiencia limitada, emplean metáforas para referirse a algo con lo que estamos familiarizados. ¿Qué es una joya? Algo valioso, algo intensamente bello; y si es excepcional, puede que sea incluso algo extremadamente valioso. Y Soami Ji nos dice que un Gurú verdadero es una joya excepcional en el mundo. Por tanto, nos está diciendo que necesitamos buscar; nuestro trabajo es buscar, la joya excepcional – el gurú verdadero.

Luego Soami Ji dice:

El Gurú verdadero se manifiesta
  ante aquellos sobre los que derrama su gracia.

Aquí nos enfrentamos a una aparente contradicción – una paradoja. Primero nos dice que debemos de buscar, luego nos dice que es la gracia de un gurú verdadero que hará que se manifieste.

Por todo el mundo, cuando los satsanguis se encuentran unos con otros, lo que más nos gusta decir es: Cuéntame tu historia de cómo llegaste al sendero. Y nos encantan estas historias, no lo podemos evitar, porque siempre hay algo milagroso – un milagro personal para cada persona. Sea cual sea la historia, siempre presentimos la verdad tras las palabras de Soami Ji:

El Gurú verdadero se manifiesta
  ante aquellos sobre los que derrama su gracia.

Sin embargo, como ha dicho Baba Ji tan firmemente, el cuerpo físico no es el gurú verdadero. Nos dice, que el cuerpo físico no tiene el poder de ser el gurú verdadero. Y nos dice, que el discípulo verdadero, en efecto, tampoco es el cuerpo físico. El gurú verdadero es el Shabad, y el discípulo verdadero, en definitiva, es también el Shabad. Pero entender esto como una enseñanza, y entenderlo tras haberlo experimentado, es distinto.

Cuando Soami Ji dice, “Busca un gurú verdadero, mi querido amigo,” está hablando de una búsqueda más profunda. Cuando nos iniciamos, no nos unimos al club de “aquellos que saben”; para nada nos hemos unido a un club exclusivo. Cuando nos iniciamos nos convertimos en buscadores – en buscadores honestos que tomaron unos votos para consolidar nuestro propósito, buscadores que ahora disponen de instrucciones sobre dónde y cómo buscar.

Así que nos sentamos hoy aquí en el satsang del Maestro, y seguimos buscando esa realidad, que es el Gurú verdadero. Aun teniendo al Maestro delante nuestra, estamos ciegos a la realidad que aún no vemos. Hay algo, que, al estar sentados delante del maestro, a menudo nos hace más conscientes de lo limitada que es nuestra capacidad.

Quizás queramos decir, junto a Juliana de Norwich, “Le vi y aun así le busqué.”2 (Es decir: Le vi, pero aun así le seguía buscando.) Juliana de Norwich era una mística cristiana del siglo catorce, y cuando escribió sobre sus experiencias místicas estaría maravillada con lo peculiar de su estado, ya que vio la forma radiante de Cristo en su interior, pero aun así sabía que tenía que profundizar su búsqueda. Ella escribe: “Y de este modo, le vi a Él y le busqué a Él, y lo poseí a Él y me faltaba Él.”3

Luego resume algo que aprendió de su búsqueda interna, diciendo que “la búsqueda constante del alma complace a Dios mucho, ya que el alma no puede hacer más que buscar, sufrir, y confiar… Y… buscar es tan bueno como contemplar durante el tiempo que Él quiera permitirle al alma estar trabajando.”4

Como dijo Baba Ji recientemente, no importa lo pobre que sea nuestro esfuerzo en la meditación, incluso éste le complace. Podemos pensar que lo que traemos es una ofrenda pobre. Él dijo, “No, es como cuando viene un amigo a verte – no te fijas en lo que te ha traído tu amigo, únicamente, te alegras de verle.” Juliana de Norwich continúa añadiendo. Ella escribe, que el Señor nos dice:

Reza internamente, aunque parezca que no te da placer, ya que
es suficientemente beneficioso, aunque no lo percibas.
Reza internamente, aunque no sientas nada, aunque no veas nada,
sí, aunque pienses que no puedes obtener nada,
  ya que, en esta aridez y vacío,
  en la enfermedad y en la debilidad,
  es entonces que tu rezo será plenamente grato para mí, aunque a ti te parece
  que proporcione poco placer. Y, por tanto, toda tu vida es una oración en mis ojos.5

Aquí emplea la palabra ‘oración’ para referirse a lo que nosotros denominaríamos como ‘meditación’. Nos habla de lo que ella llama “una oración imperceptible y exaltada” en la que “todo nuestro propósito con toda nuestra fuerza está fijada completamente sobre la contemplación de Él”.6 Este tipo de oración nos dice, une al alma con el Señor.

Realmente, no utiliza la palabra ‘unir.’ No puede encontrar en todo el lenguaje inglés una palabra que pueda comunicar la unicidad a la que se refiere, por lo que utiliza la palabra ‘uno’ como un verbo:

La oración une al alma con Dios, porque, aunque el alma es como el Señor en su naturaleza y esencia, muchas veces es distinta a Dios en su estado externo… Luego la oración es un testigo de que el alma tiene la misma voluntad que el Señor, y consuela a la conciencia e inclina al hombre hacia la gracia.7

Nos podemos preguntar: ¿A caso nuestra meditación es testigo de que tenemos la misma voluntad que la del Señor, que estamos conformes con todo lo que él escoge mandarnos? Juliana sugiere que cuando este es nuestro enfoque y actitud hacia nuestra meditación, nos inclina hacia la gracia. Nos hace receptivos hacia la gracia.

Cuando rezamos – o meditamos- en “aridez y vacío”, le complace enormemente al Señor, según Juliana. Y nos dice que, nuestra vida es una oración en los ojos del Señor. Si tiene razón, nos beneficia el que sigamos con nuestra meditación, tal y como es, y que sigamos esperanzados, y esperando - en esencia para seguir con la búsqueda de un Gurú verdadero en el interior.

Soami Ji continúa en la siguiente estrofa:

Déjame decirte todo lo que necesitas saber
  para reconocer al gurú verdadero,
  aquel que está teñido del color del Shabad.

Ahora está a punto de revelarnos todo el secreto, todo lo que necesitamos saber para poder reconocer al gurú verdadero, aquel que está teñido del color del Shabad. Es una imagen muy bella sobre la cual contemplar: ¿cómo se tiñe una tela? Se deja inmersa en el tinte. Se sumerge en el barril de tinte, y si se deja durante mucho tiempo, sale completamente teñida del color del tinte. No sé si el Shabad tiene color, pero si lo tuviese, tendríamos que decir que su color es el del amor.

El místico Sufi Fakhreddin Eraqi describe la melodía del Shabad como si fuese el Amor mismo cantando una serenata. Una serenata es una canción en particular; es una canción que se le canta a tu amado para atraerle, para despertar amor en su corazón por ti. Eraqi escribe:

Serenatas de amor en secreto
¿Dónde hay un amante para que la escuche?

Cada respiración, suena una nota nueva.
Cada momento, una melodía nueva es emitida.

La creación entera es el Sonido de esta Melodía,
¿Quién ha escuchado que una canción se propague tan lejos?

El secreto del amor no puede evitar ser revelado,
¿Pues cómo puede este Sonido entonces ser ocultado?8

Y se pregunta, ¿cómo puede el Sonido de esta serenata de amor ser ocultado? Resuena las veinticuatro horas del día. Es la vida. Es la conciencia. Somos el Shabad; y el Shabad somos nosotros. Si se retirase en algún momento, estaríamos muertos. ¿Cómo puede ser ocultado? ¿Cómo es que no lo escuchamos? Eraqi nos dice que somos como esa mujer que está recibiendo una serenata. Está completamente dormida en su cama, mientras su amante le canta una hermosa serenata. Ella necesita despertarse, para ir hacia su ventana y ver quién es el que le está cantando. Nosotros necesitamos despertar y escuchar la canción que nuestro amante nos está cantando.

Soami Ji, describiendo al gurú verdadero como aquel que “está teñido del color del Shabad”, que insinúa algo muy importante para nosotros. Porque si el está teñido del color del Shabad, nosotros también nos podemos teñir de ese color. Si una tela puede ser teñida, entonces otra tela, sumergida en el mismo barril de tinte, también puede ser teñido del mismo color. Dejándonos inmersos en ese Shabad, el color también nos penetrará y transformará – también nos impregnaremos del color del amor.

Ahora Soami Ji nos va a decir como reconocer al Gurú verdadero. Nos dice:

Déjame decirte todo lo que necesitas saber
  para reconocer al gurú verdadero,
  aquel que está teñido del color del Shabad.
Abre los ojos, lo verás de cerca.
¿Qué más puedo decir?
Te he revelado todo el secreto.

¡¿Ya está?! ¿Abre los ojos? ¿Es todo lo que nos tiene que decir? Algunos hemos estado casi medio siglo esforzándonos y luchando en el sendero, y nos dice, “Abre los ojos, lo verás de cerca.” ¿Realmente, este es todo el secreto?

El gurú verdadero, nos está diciendo, es aquel que está siempre junto a ti, más cerca de lo que están tus manos y tus pies, más cerca de lo que está tu propia respiración. Día y noche está contigo; despierto o dormido, en ningún momento está alejado de ti.

Muchas veces hablamos del sendero espiritual como si fuese un viaje, como si tuviésemos que recorrer un trayecto de un lugar a otro. Es una expedición, un viaje largo y duro. Pero Soami Ji dice, No, es aquí y ahora. Simplemente, despierta. Ya está.

El místico Sufi Fariduddin Attar escribió:

Como el Señor está siempre contigo,
Camina y obra en su Presencia,
Ya que cada paso que tomes de negación
Traerá consigo únicamente remordimiento y traición.9

Soami Ji sigue en las siguientes líneas:

Te he revelado todo el secreto.
¡Querido, ahora depende de tu destino!
Si no obras sobre lo que te acabo de decir,
  Seguirás vagando de una especie a otra.

Otra paradoja. En la primera línea Soami Ji dice que todo depende de tu destino; y en la siguiente dice que debes seguir su consejo. ¿Cómo podemos resolver esta paradoja? No lo sé. Pero si todo depende de nuestro destino, entonces por lo menos podemos animarnos por el hecho de que se ha dirigido hacia nosotros como “queridos”. Quizás porque nos quiere como nos quiere, hoy nos queda alguna esperanza en nuestro destino.

Pero probablemente es mucho mejor idea el centrarnos en su amonestación para obrar de acuerdo con lo que nos ha dicho. Es decir: necesitamos girarnos hacía el Maestro en el interior, al Shabad. Como Hazur escribió: “El Shabad es la forma real y esencial del Satguru y es en esta forma esencial que el Satguru se presenta en todas partes y cuida de todos sus discípulos.”10

¿Cómo entonces cultivar la concienciación de que está con nosotros en todo momento y, como Hazur Maharaj Ji dice, cuidando de nosotros? Prestemos atención a las palabras de consejo que nos brinda uno de los primeros Maestros Tibetanos Padampa Sangye. El describe este proceso de desarrollo de una relación interna con los Maestros con una metáfora pintoresca, pero profunda:

En los desfiladeros estrechos del nacimiento, de la muerte, y del estado intermedio, acechan los bandidos –
  las cinco emociones venenosas – que ciertamente te emboscarán;
Pueblo de Tingri, socorreros de un maestro como vuestro escolta.11

Padampa Sangye vivió en un pueblo de Tingri, y sus discípulos se reunieron a su alrededor, por lo que dirige su consejo a las personas de Tingri. Dice que el viaje por la vida es como pasar por unos acantilados rocosos por ambos lados, donde los bandidos esperan para emboscarte. Estos bandidos son las emociones venenosas – toda nuestra negatividad, que nos roba la felicidad de la vida, y también nuestra riqueza espiritual. Nos dice, que para pasar de forma segura a través de un pasaje tan estrecho con bandidos que están preparados para emboscarte, necesitas un escolta especializado. Un escolta es aquel que camina acompañándote a tu lado, proporcionándote el apoyo que necesites. Nos dice “socorreros de un maestro como vuestro escolta.” “Socorreros” significa que el maestro ya se ha ofrecido prestando su servicio de escolta; solo tenéis que aceptar su oferta. Luego Padampa Sangye dice:

Tu fuente de refugio inagotable es el maestro;
Gente de Tingri, llevarle constantemente sobre la coronilla de vuestra cabeza.12

Nos dice, si el maestro es realmente nuestro escolta, caminando a nuestro lado por la vida – si realmente acudimos a él para que nos guie, hay que seguir sus instrucciones y aceptar su ayuda – y él se convertirá en nuestro refugio, en nuestro cobijo. Pero Padampa Sangye también dice, hay solo una manera de hacer esto, realmente: “llevarle constantemente en la coronilla de vuestra cabeza.” Llevarle con nosotros, no de vez en cuando solo, pero constantemente. Como podemos decir: girar nuestra atención hacia él en el interior, en el tercer ojo. Ser conscientes de su presencia. Caminar y obrar sabiendo que él siempre está con nosotros. Padampa Sangye continúa:

Si tu protección es el maestro, llegarás donde te propongas;
Pueblo de Tingri, cultivar la devoción, como precio que se abona por el viaje.13

Y por tanto debemos de cultivar la devoción. El Gran Maestro, Maharaj Sawan Singh, dice:

La devoción consiste en fijar la forma del maestro en nuestros corazones… Así el amor se despierta en el corazón del discípulo. Mientras el amor no sea de este tipo, debe mantenerse el esfuerzo para crear las condiciones de este tipo de amor. Una vez establecida la devoción de este tipo tan elevado en el corazón humano, el alma automáticamente comienza a elevarse y a sintonizarse con la Corriente del Sonido.14

La devoción consiste en fijar la forma del maestro en el corazón. Si seguimos, y si perseveramos, quizás algún día consigamos decir, junto con el poeta Sufi Rahmat Ali Shah:

Grabé tu Rostro Hermoso
Sobre la pared interior de mi corazón.
Hace tiempo que mi corazón se ha convertido en ruinas,
Solo la pared que contiene tu Imagen
Permanece.15

Pero quizás aún no estemos allí. Quizás nuestra devoción aun no sea perfecta, por tanto, nuestro trabajo es mantener nuestros esfuerzos para crear las condiciones para tal amor. ¿Cuáles son estos esfuerzos? Sin duda, la meditación diaria; el satsang; la práctica del simran durante el día. Y la práctica de su presencia, recordando que él está con nosotros para escoltarnos en la vida. Y, sobre todo, la práctica diaria de la meditación. En otras palabras, seguimos buscando al maestro verdadero, como Soami Ji expresó en la primera línea del este poema. Seguimos buscando.

Sin embargo, en esta búsqueda, hay un misterio. Nosotros mismos quizás no podamos distinguir la diferencia entre buscar y encontrar. Como escribe Juliana de Norwich:

Le vi y aun así le busqué, ya que ahora estamos tan ciegos y somos tan ignorantes que nunca buscamos a Dios hasta que Él, por su propia misericordia, se muestra a si mismo ante nosotros.16

En otras palabras, si buscamos esa realización, si estamos esforzándonos en seguir el sendero que él nos ha mostrado, si anhelamos conocer al gurú verdadero en el interior, es señal de que él también se está mostrando a si mismo ante nosotros. Como ella lo describe, “por su propia misericordia” él se está revelando ante nosotros. Nuestra búsqueda, nuestros esfuerzos y nuestro anhelo es una prueba clara del obsequio de su gracia.

Como el poeta Sufi Hakim Sanai dice:

Nunca encontrarás nada hasta que no busques,
Excepto al Amado,
A quien no buscarás hasta que hayas encontrado.17


  1. Soami Ji Maharaj, Sar Bachan Poetry (Selections), p.111
  2. Julian of Norwich, The Complete Julian of Norwich, tr. Father John-Julian, p.95
  3. Ibid., p.95
  4. Ibid., p.99
  5. Ibid., p.193
  6. Ibid., p.201
  7. Ibid., p.201
  8. Vraje Abramian, Poetry, Stories and Teachings of Sufi Mystics and Saints, p.72
  9. Ibid., p.12
  10. Maharaj Charan Singh, Light on Sant Mat, #26
  11. Padampa Sangye, The Hundred Verses of Advice, tr. Dilgo Khyentse, revised edition, p.36
  12. Ibid., p.37
  13. Ibid., p.38
  14. Maharaj Sawan Singh, Philosophy of the Masters, Vol. II, p.20
  15. Winds of Grace, p.58
  16. The Complete Julian of Norwich, p.95
  17. Winds of Grace, p.xx